top of page

NOTICIAS

Únete a nuestra lista de correo

.

Organizaciones ambientales instan a los gobiernos a rechazar los biocombustibles en los planes de descarbonización del transporte marítimo

  • 22 may
  • 3 min de lectura

Mientras comienzan en Londres las negociaciones de la Organización Marítima Internacional, un grupo de organizaciones de conservación y justicia ambiental llama a los gobiernos a no considerar los biocombustibles como una solución verde para el transporte marítimo internacional.


Londres, 20 de abril de 2026 – Mientras delegados y delegadas se reúnen hoy en la sede de la Organización Marítima Internacional (OMI) para la 21ª sesión del Grupo de Trabajo Intersesional sobre Gases de Efecto Invernadero (ISWG-GHG-21), diversas organizaciones de conservación y justicia ambiental —lideradas por Biofuelwatch y Global Forest Coalition— hicieron un llamado a los Estados miembros para impedir que los biocombustibles sean considerados una solución “verde” al problema climático del transporte marítimo.


El grupo, que representa organizaciones que trabajan en América Latina, Sudeste Asiático, África y Europa, advierte que incluir los biocombustibles en la ruta de descarbonización de la OMI aceleraría la deforestación, impulsaría el acaparamiento de tierras, amenazaría la biodiversidad y profundizaría la inseguridad alimentaria en algunas de las regiones más vulnerables del mundo.



“Los biocombustibles se promocionan como una solución climática para el transporte marítimo, pero la realidad en los territorios cuenta una historia muy distinta”, señaló Xavier León, integrante del Programa para América Latina de Grain. “Desde Indonesia hasta América Latina, expandir la producción de biocombustibles a la escala que requeriría el transporte marítimo global tendría consecuencias devastadoras”.



La evidencia proveniente de regiones ya afectadas por la producción industrial de biocombustibles es amplia:




Deforestación y pérdida de biodiversidad: En países como Indonesia, la expansión de las plantaciones de palma aceitera ha sido uno de los principales motores de la deforestación tropical, amenazando hábitats críticos de especies en peligro y acelerando el cambio climático mediante la destrucción de turberas ricas en carbono.



Cambio de uso del suelo y emisiones: En América Latina, el aumento del cultivo de productos como la soja para biocombustibles ha contribuido al cambio de uso del suelo, desplazando bosques y territorios que funcionan como importantes sumideros de carbono. Estas emisiones indirectas pueden anular o incluso superar los supuestos beneficios climáticos de los biocombustibles.



Impactos sobre comunidades locales: La expansión de los biocombustibles ha estado asociada al acaparamiento de tierras, el desplazamiento de pueblos indígenas y el aumento de conflictos sociales, especialmente en zonas rurales donde las protecciones institucionales son débiles.



Riesgos para la seguridad alimentaria: Destinar tierras agrícolas a la producción de combustibles aumenta la presión sobre los sistemas alimentarios globales, contribuyendo a la volatilidad de precios y reduciendo el acceso a cultivos básicos en regiones vulnerables.




“A medida que aumenta la demanda de biocombustibles para el transporte marítimo, también se intensifica la presión sobre los ecosistemas y las comunidades indígenas. En Indonesia, las concesiones de palma aceitera que se superponen con territorios indígenas abarcan 2,26 millones de hectáreas, un área mayor que la isla de Bali. Los biocombustibles son mucho más que una cuestión energética: son una lucha por la justicia social y ecológica”, afirmó Respati Bayu, investigador de Forest Watch Indonesia.



La OMI enfrenta una creciente presión para finalizar su marco de descarbonización del transporte marítimo internacional, un sector responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Aunque el grupo apoya firmemente la urgente descarbonización del sector, advierte que los biocombustibles representan una ficción contable más que una reducción real de emisiones.


“Hemos visto desaparecer nuestros bosques para abastecer de combustible a los automóviles en Europa”, declaró Eko Yunanda, director de WALHI Riau. “No podemos quedarnos de brazos cruzados mientras esa misma lógica se extiende ahora para alimentar los barcos que cruzan nuestros océanos”.




“Los gobiernos tienen la responsabilidad de garantizar que la transición hacia un transporte marítimo de cero emisiones no ocurra a costa de los bosques, las comunidades y los sistemas alimentarios”, señaló Pax Butchart, activista de Biofuelwatch. “Excluir los biocombustibles de la ruta de descarbonización es un paso necesario hacia un futuro verdaderamente sostenible”.



Las organizaciones advierten que clasificar los biocombustibles como combustibles “verdes” para el transporte marítimo podría encerrar al sector en una trayectoria incapaz de ofrecer reducciones reales de emisiones. En cambio, instan a los Estados miembros de la OMI a priorizar soluciones verdaderamente libres de emisiones, como la reducción de velocidad de los buques y la propulsión eólica.


Información de contexto

La sesión ISWG-GHG-21 se desarrolla entre el 20 y el 24 de abril y será seguida por la 84ª sesión del Comité de Protección del Medio Marino (MEPC 84), entre el 27 de abril y el 1 de mayo de 2026, en la sede de la OMI en Londres. Se espera que ambas sesiones aborden las emisiones asociadas a combustibles y tecnologías, incluidos los biocombustibles, así como el Marco de Cero Emisiones Netas de la OMI.


Pese al retraso en la adopción del Marco de Cero Emisiones Netas, la Estrategia de GEI de la OMI de 2023 sigue vigente, estableciendo objetivos de cero emisiones netas para la organización y el transporte marítimo internacional hacia 2050.

 
 
 

Comentarios


bottom of page